Puede que las cosas no salgan como esperamos. Por culpa del destino, o por otro lado, reconocemos que el resultado final se basa en nuestras decisiones. En el caso de Daikatana… muchas malas decisiones.

Una promesa de un videojuego grandioso terminó siendo recordado como un proyecto ambicioso que nunca pudo alcanzar a su competencia.

#ESimple

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